AQUILINO GUTIÉRREZ LÓPEZ, S. J.
(1931-2004)
El H. Aquilino Gutiérrez López nació
en La Freita (Seo de Urgel, Lérida) el 7 de enero de
1931. Era como un regalo de Reyes, el segundo, a su padre,
el guardia jurado Marcelino Gutiérrez, y su madre,
Juliana López. Con poco más de dieciséis
años, empezó su noviciado en Salamanca a partir
del 17 de agosto de 1947, y lo terminó en El Calvario
(La Habana, Cuba), donde hizo sus primeros votos el 22 de
agosto de 1949. Después de trabajar en aquel mismo
Noviciado y Casa de Estudios como cocinero y encargado de
la granja (1949-1956), y en el Colegio de Belén de
Marianao (Habana 1957-1961), hizo su tercera probación
en El Molino de San Cayetano (México), y sus últimos
votos los pronunciaría en El Calvario el 15 de agosto
de 1961. A su salida de Cuba en 1961 "con miras a establecer
un Belén en el exilio", y hasta finales de 1963
trabajó como cocinero y comprador de la recién
instalada comunidad del Colegio de Belén en Miami.
A continuación y hasta ahora estuvo vinculado con la
Casa Manresa-Loyola en una función u otra hasta que
se define mejor su papel a partir de 1965.
Su contribución callada y meritoria con la invención
de comercializar el helado que él fabricaba ya en la
década de los años cincuenta sólo para
la comunidad en Cuba, salvó a partir de 1964 a la Viceprovincia
y luego Provincia de las Antillas de una crisis mayor.
Él mismo contaba en un informe cómo con una
heladera o "sorbetera" usada de cinco galones empezó
a fabricar los helados para consumo de la comunidad, de Manresa
Altagracia y las demás comunidades de la Capital que
lo solicitaran. Con la llegada de los marines estadounidenses
en abril de 1965, los que se estacionaron en la cercana playa
de Haina, empezaron a pedir que se les vendieran los helados
que fabricaban allí, y a cambio facilitarían
materiales y envases. En los dos o tres años siguientes,
la situación económica de la Provincia era razón
más que suficiente para que la Curia Romana y, por
supuesto, la Sagrada Congregación de Religiosos aprobaran
y renovaran cada cinco años la licencia de fabricar
helados, a partir del 31 de enero de 1968.
Por eso cuando se consumó la venta de la Heladería
Manresa a finales de la década de los ochenta, -- él
lo había propuesto con total disponibilidad el 15 de
enero de 1981--, el Provincial P. Nelson García le
agradecía por escrito "todo lo que has hecho durante
tantos años ayudando materialmente en los momentos
más duros de las Antillas, dando tu persona al trabajo
fuerte de cada día", y añadía: "El
señor premiará tu generosidad, tu trabajo y
bondad para con todos. Dios te pague con creces el aporte
de la Heladería al Arca Seminarii, al Arca de Ancianos
y Enfermos y a la Provincia por tantos años".
A partir de esa fecha (15 febrero 1987), y hasta hace sólo
unas horas, fue Ministro de esta casa. Y, aunque en un momento,
y antes de que creciera la Heladería, estuvo dispuesto
a trabajar en la Frontera, fue un servidor fiel y atento de
propios y extraños. Por eso, al cumplir sus Bodas de
Oro con la Compañía, reconocía el P.
General "su disponibilidad y obediencia de siempre para
hacer la voluntad de Dios, también con los helados".
Descanse en Paz el siervo bueno y fiel.