Luis María Oraa San Martín (18 de octubre de
1926, Bilbao, España - 27 de Noviembre, 2003, Bilbao,
España).
Nació el 18 de Octubre de 1926 en Bilbao, Vizcaya,
España. Luis estudió la carrera eclesiástica
en la Universidad Pontificia de Comillas. Siempre recordó
agradecido a los profesores y compañeros de aquellos
años. Fue ordenado presbítero el 4 de Abril
de 1953 y unos meses después, el 30 de enero de 1954,
entró en la Compañía, luego de una profunda
reflexión al calor de los Ejercicios Espirituales y
bajo los consejos del P. Ballesteros, un jesuita de amplios
horizontes, sabio e independiente, un caballero de exquisita
competencia en psicología, todavía llorado por
todos los que le conocieron.
Hizo su noviciado en El Calvario, La Habana, Cuba, 1954
- 1956, luego fue destinado al Colegio de Belén, donde
trabajó los años de 1956 - 1960 como espiritual
y profesor de religión. Los años 1960 - 1962
se dedicó a los Ejercicios Espirituales desde la Casa
de Ejercicios de Aibonito, Puerto Rico. Por consejo de los
Superiores, Oraa aprovechó para completar un Master
en literatura en la Universidad de Puerto Rico. Años
más tarde, se valdría de su tesis para concursar
y ganar el premio Siboney de Ensayo con su estudio Hostos
y la Literatura, sobre el intelectual antillano (Puertorriqueño)
Eugenio María de Hostos, educador y patriota. El trabajo
de Luis fue publicado en 1982 por la Editora Taller.
De nuevo estuvo relacionado con el Colegio de Belén,
esta vez en Miami, los años 1962 - 1964 labor que compartió
con la de Vicario parroquial en la parroquia del Gesu, en
esa misma ciudad, y los 1964 - 1968 estuvo dedicado enteramente
a la docencia y espiritualidad en el Colegio de Belén.
Cuando en el verano de 1968, la Compañía de
Jesús abrió el Filosofado en Santiago de los
Caballeros en los locales que hoy forman el Centro Bellarmino,
Luis fue su primer superior, cargo que desempeñaría
por sólo un año. Le relevaría Juan Manuel
Montalvo, "el Mocano", con quien le unía
una gran amistad desde sus tiempos de noviciado en La Habana.
De esa época, 1968 - 1973 datan sus contactos con la
entonces Universidad Católica Madre y Maestra donde
se desempeñó como profesor de literatura y español.
Muchos de sus estudiantes y colegas buscaban sus consejos
y hasta hoy le recuerdan como profesor y sacerdote.
Siendo Socio del Provincial los años 1975 - 1977,
Luis sopesó la posibilidad de hacerse cargo junto con
el P. Manuel Maza sj., de la Parroquia Domingo Savio, paso
que dieron el 3 de Febrero de 1977. Para el 26 de mayo de
1978, Luis y sus compañeros vivían en la casa
de la Sta. Rita 12, donde hasta el día de hoy han residido
los equipos jesuitas encargados de la parroquia Domingo Savio.
Luis se las arregló para que al principio nombraran
a otro de párroco, y él quedar como Vicario
Cooperador los años 1977 - 1980, y luego párroco
los años 1980 - 1990. De esta época, Luis recordaba
los huracanes David y Federico en el verano de 1979 y la terrible
represión de la huelga de Abril del 1984. Estos años,
Luis fue profesor en el Seminario Santo Tomás de Aquino
por un tiempo, también en el Instituto Filosófico
Pedro Francisco Bonó y el Noviciado Intercogregacional.
En Luis, sus compañeros siempre han admirado su dulzura,
bonhomía, gentileza, caballerosidad y espíritu
de servicio. Si podía, Luis asumía cualquier
tarea, o "volate" como aprendió a decir.
Se ha admirado también, su libertad interior e independencia
de juicio que expresó muchas veces con firmeza y mansedumbre
inquebrantables. Se le podía rebatir lo que había
propuesto con viveza y escuchaba sin sentirse herido.
Testigo de una vida de pobreza ejemplar, desprendido, servicial.
Oraa se ha dedicado al ministerio de los Ejercicios Espirituales
durante años con notables dotes de escucha, discernimiento,
presentación viva del Evangelio y de las grandes intuiciones
ignacianas.
Trazó una línea pastoral novedosa, enraizada
y espiritual en la parroquia Domingo Savio de los Guandules
donde ejerció su ministerio desde 1977 a 1994. La gente
de ese barrio le recuerdan hasta el día de hoy, al
igual que todos los sacerdotes, religiosos y religiosas de
la zona, por la verdad de su vida interior y el testimonio
de su persona.
En Oraa se captaba a un hombre que vivía de cara a
Dios. Donde quiera que ha residido lo ha hecho de manera inculturada
y respetuosa del ámbito en el cual vive. Las raíces
familiares de Oraa más vascas no pueden ser, eso no
le impidió para enraizarse en Cuba, en República
Dominicana, Puerto Rico, y Miami como si hubiera nacido una
y otra vez en esas tierras.
Los compañeros Jesuitas de Cuba le pidieron que fuera
a ayudarles y allá se fue hacia 1994. En 1995 le vemos
en el Seminario San Basilio de Santiago de Cuba como prefecto
de disciplina y profesor de literatura. Cooperó en
el noviciado jesuita de La Habana como acompañante
del Maestro de Novicios, fue profesor en el Instituto "María
Reina" para la formación de religiosos, celebraba
la Eucaristía en la Iglesia Santa Ana del barrio "La
Lisa" y la Iglesia de las Siervas de María,. Todo
este tiempo continuó acompañando los EE.EE.,
de las personas que encontraron en él un experto y
respetuoso acompañante, en la parroquia Su frágil
salud no le ha impedido realizar un servicio importante como
profesor y director espiritual.
Luis había hecho una síntesis personal de muchos
contrarios: era firme y suave, sabio y humilde, le encantaba
conversar, y pasaba largos ratos en el silencio de su oración
que iniciaba antes de que el sol saliera. Podía escuchar
pacientemente a su interlocutor por horas, sin interrumpirlo,
y luego explotar como vejigas toda la argumentación
con una mansa sonrisa que desarmaba a cualquiera.
Conocí a Luis en 1956, cuando tenía 11 años
y lo vine a captar bien el verano de 1969 en el cual coincidimos
en España. Luis me llevó a ver la costa cantábrica.
Por muchos kilómetros, en aquella costa sólo
se veía el mar embravecido y unos farallones agrestes
sin costa ni arena. Todo lo que se movía era el inmenso
mar, la costa la guardaban y definían unas rocas que
le señalaban límites desde siempre.
Luis habrá entrado ya en esa claridad y Luz que muchas
veces vimos transparentarse en sus obras, sus escritos y su
sonrisa. Descanse en paz.
Manuel Maza sj.