FERNANDO DE LA TORRIENTE RUIZ (1915-2004)
Fernando de la Torriente Ruiz nació en Santander (Cantabria,
España) el 8 de junio de 1915, y era el menor de cuatro hermanos.
Estudió el bachillerato en el colegio jesuita de San José
en Valladolid (España). A los quince años, el 20 de junio
de 1930, ingresó en la Compañía en el noviciado de Salamanca
(España). Con ocho compañeros de Noviciado se ocultó en su
casa de Santander durante los diez o doce días que siguieron
a la disolución de la Compañía en España. A cargo de cinco
novicios más, viajó a Santander y veinte días después llegaba
a Bélgica para seguir su formación del noviciado en Marquain
(cerca de Tournai), yendo luego a Marneffe, también en Bélgica,
para iniciar el estudio de Filosofía. Tuvo que interrumpirlo,
sin embargo, porque volvió a su colegio de Valladolid, entonces
convertido en hospital de guerra, para hacer el servicio militar.
En 1939 continuaría el estudio de la Filosofía en el antiguo
Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos). Hizo su magisterio
en el colegio Apóstol Santiago de Vigo (1941-1943), y luego
fue a estudiar Teología a la Universidad Pontificia de Comillas
(Santander), ordenándose allí el 24 de julio de 1946. Hizo
enseguida la tercera probación en Salamanca durante diez meses,
y al terminar viajó por vez primera a la República Dominicana,
según su propio ofrecimiento.
Aquí fue párroco de Montecristi durante un año (1948-1949),
ayudante en el antiguo Convento de los Dominicos (1949-1951),
y en ese templo hizo sus últimos votos el 2 de febrero de
1950. Al terminar ese trabajo, que incluía las cuatro secciones
o grados de la Congregación Mariana, le trasladan a Santiago
de Cuba donde se dedicó al trabajo con la juventud, sobre
todo fundando una Congregación Mariana, dotándola de una casa
que quería recordar a la Agrupación Católica Universitaria
de La Habana. Al salir de Cuba en 1961, viajó a Bogotá (Colombia),
enseñó y animó un círculo social en el Colegio San Bartolomé
y se dedicó a dar más ejercicios durante poco más de un año.
Luego viajó a Venezuela y en los dos años siguientes trabajó
en Caracas y Puerto Ordaz (Venezuela), aunque los proyectos
que tenía nunca se materializaron por los obstáculos de una
parte o la otra. A su cargo y gracias a su aporte, estuvo
el traslado del enfermo H. Felipe Alcalde a la casa de estudios
de Los Teques (Estado Miranda, Venezuela).
Después de trabajar como párroco estable de Ciudad Piar (Estado
Bolívar, Venezuela), regresó a Santo Domingo el 16 de marzo
de 1963 y se centró entonces durante varios años en animar
el grupo de Damas y Caballeros de San Ignacio, que ya existía
unos años antes. La oficina que buscaba sostener a los estudiantes
y a la futura enfermería se denominaba entonces "Información
y Relaciones Apostólicas Loyola", y estaba montada en Manresa-Loyola.
En 1964 será Ministro de esa casa (1964-1966), incluyendo
el incipiente Colegio Loyola, y ocupando además a partir del
mismo año 1964 y por encomienda del P. Viceprovincial el cargo
de capellán de la Marina de Guerra Dominicana con el rango
de Capitán de Fragata, pasando en 1998 a ser Vicario Episcopal
del mismo cuerpo, residiendo siempre en Manresa-Loyola. En
la base naval de Las Calderas creó la Cooperativa Agropecuaria
Nuestra Señora del Amparo, incorporada por el Poder Ejecutivo
en 1970. Desvinculado de la capellanía naval que mantuvo durante
36 años, a partir del año 2001 pasó a ser simple "asesor religioso"
de dos o tres departamentos vinculados a las Fuerzas Armadas,
además de ayudar como vicario al párroco de Matanzas. En realidad,
era preciso cuidar de su salud, que en estos últimos meses
se fue deteriorando, y así cumplió ya cuarenta y un años de
residencia en Manresa-Loyola.
Descanse en Paz.